Wednesday, May 13, 2015

Hero.

Es de héroes sonreír cuando el corazón llora.


Para todos los que me preguntan "¿qué tal estás?" cuando hablo de mi ruptura. Para los que piensan que tengo el corazón de hielo por no tener ganas de llorar a todas horas y para cada uno de vosotros, que habéis sonreido cuando por dentro estabais notando como cada pedazo del corazón se os iba clavando en las entrañas. Héroes.

No se trata de mentir, no es eso. Se trata de darse cuenta que la vida es un movimiento constante y no te puedes quedar atascado viendo como el mundo gira al rededor de tí. En el centro de miles de personas que corren de un lado para otro. 

Es un desafío constante, que requiere fuerza, apretar los dientes, estirar los músculos de la cara y seguir caminando hacia delante, sin mirar lo que dejas atrás. Porque, si se queda atrás mientras tú continúas con tu vida, realmente no es tan importante como tú habías pensado. 

Tu corazón se romperá miles de veces. Millones. Y no solo por amor. Ojalá pudiese borrar todas las veces que sentí que me clavaban un puñal en el centro izquierda de mi pecho. Pero no puedo. Por eso, depende de tí convertirte en tu heroína. Y yo, hoy lo soy.

Para mí, un héroe no tiene que salvar vidas ajenas. Un héroe es aquel que puede recomponer la suya tantas veces como sea necesario. Los que encuentran fuerzas para seguir sonriendo aunque la vida no les de las suficientes razones. Para mí, son héroes todos aquellos que muestran lo fuertes que son aún cuando sus ojos están llenos de lágrimas. 

El valor para enfrentarte a tí mismo y poder crecer. Es un superpoder que todos tenemos, pero que muy pocos practicamos. En serio, ¿no creéis que va siendo hora de dejar de dar el brazo a torcer ante la pena? 

Wednesday, April 29, 2015

Deja que me quiera yo, que tú no sabes.

Y llegados a este punto me ha dado por pensar;

Pienso en por qué tenemos que depender siempre de otra persona. Desde pequeños nos han enseñado que nuestros padres son como una especie de muro inquebrantable a través del cual nadie ni nada malo puede alcanzarnos. Y en su ausencia, siempre habrá alguien ahí que nos acogerá y nos llevará en una burbuja hasta que estemos listos para afrontar todo lo injusto de este mundo al que hemos decidido llamar "nuestro".

¿Y una vez crecemos? Llega el momento en el que parece que nos viéramos obligados a buscar una pareja que nos complemente y yo digo, realmente, ¿no somos capaces de complementarnos solos? ¿A caso nacemos incompletos? Lo bonito de la vida es su corta duración, el hacer todas esas cosas que queremos cumplir antes de que nuestro tiempo se acabe, con el reloj pisándonos los pies; a contrarreloj. Sin mirar atrás y sin preguntarnos si lo que queremos para nosotros está también bien para un segundo.

Que sí, que todo eso que dicen de sacrificarse por alguien está genial. Y sí, yo cambiaría mi rumbo, mis planes y hasta la cabeza por personas que lo harían por mí. Dejaría de cumplir un sueño si de él dependiese la felicidad de mi hermano, de mis padres... pero, por qué dejar de hacer cosas por alguien que no sabemos en qué lugar estará en nuestra vida de aquí a diez años. ¡Vamos, seamos realistas! Si ni siquiera sé donde voy a estar yo de aquí a cinco minutos...

A ver, quizás es que yo soy de un barrio pequeño, pero parece que cuando llegas a cierta edad sin pareja eres un bicho raro. Como si por no regalar te amos y pasar momentos ñoños fueras más desgraciado, o algo así. Es como si pasaras y hasta el viento te susurrara: oooh... pobrecito... míralo, qué solo está. Ya lo decía Robin Williams: Solía pensar que lo peor de la vida era acabar solo, y no lo es. Lo peor es acabar con alguien que te haga sentir solo. 
Sinceramente, prefiero un 14 de frebrero con mis amigas o mi familia, que con alguien que me llene la cabeza de pájaros y el corazón de mentiras.

Desde aquí hasta donde puedo recordar siempre había deseado una historia de película, o no tan de película, un romance normal. Algo así como lo que mis padres han vivido, una vida compartiendo. Pero, compartir significa compartir. Ni dar, ni recibir. Compartir.
Pero, hace poco me di cuenta que buscando aquello que no tenía estaba dejando pasar muchos momentos. Hace poco comprendí que mi vida sin amor está igual llena que con él, incluso más.



Y quiero hacer una última aclaración, que en mi opinión el amor al que nos referimos no tiene nada que ver con el amor que te puede dar un amigo o un familiar (no es el mismo, no tiene comparación y por lo que voy viendo con el paso de los años, éste último es mucho más gratificante).


Tuesday, April 14, 2015

كارلوس

Recuerdo cuando aún eran tus ojos los que me miraban y ahora creo que son tus ojos por los que yo miro. El mundo se ve más bonito si pienso en ti y me dejo llevar por tu olor. Recuerdo cuando aún eras mi suelo, un suelo lleno de nubes y me hacías volar. Y nos íbamos alto. Y ya no regresábamos.

Recuerdo cuando me despertabas y sonreíamos y ya no dejábamos de hacerlo nunca. Me dejaba llevar por tus oyuelos, por tus arruguitas en los ojos al reír. Recuerdo cómo la vida parecía un chiste cuando eras tú quien daba las malas noticias.

Y recuerdo tu adiós. Otro 10 que se pasa y no podemos reírnos de una victoria más. Recuerdo lo orgulloso que me hablabas de tu Luci, como si aquella no fuera yo. Recuerdo que seguías sonriendo. Que nos dijiste adiós sonriendo y entonces, ¿por qué nadie estaba contento?

Recuerdo que solías decirme que todo tiene un principio, siempre una primera vez para todo. Pero, ¡qué lástima! No llegaste a enseñarme que a cada principio le asignan un fin y que el nuestro llegó. Tal y como en una historia de amor, le tuve que decir apresuradamente adiós al hombre de mi vida. Recuerdo que solías decirme que después de una derrota siempre viene una victoria, pero tu victoria ya nunca llegó. Quizás había un cupo de victorias por vida y tú ya las habías agotado todas... no sé.

Recuerdo cuando nos enfadábamos y ya nadie me hace las cosquillas como tú. Dime si se puede besar de una forma tan especial... dime quién puede saber hablar con tu voz o oler con tu olor. Recuerdo cuando perdíamos y me prometías que ibas a estar ahí para siempre. Siempre juntos. Más que carne y hueso, somos más que uña y carne. La familia no se elige, pero ni por todo el oro del globo querría cambiarte. Y recuerdo cómo me enfadé contigo. Cómo no podía entender que ahora estaba sola en este raro azul. La primera mentira y fue tan cruda...

Sunday, October 5, 2014





Un nuevo comienzo. Un lavado de cara. Y a partir de aquí, intentar dejar de pensar en el qué dirán, dejar de lado las perezas, los miedos y afrontar esta nueva etapa con entusiasmo. Aunque siempre es difícil, vivimos de decepciones y hay que tenerlas en cuenta. Pero, sólo en cierta medida. Soy de las que opinan que las decepciones, hay que meterlas en el fondo del armario, como aquel jersey que ya no usas, que no te gusta, pero que aún conservas - aunque he de reconocer que rara vez lo hago.

Es difícil dejarse llevar sin pensar "qué será de mí al final..." aunque yo, os aseguro que me sería mucho más difícil poder vivir rodeada de dudas, de pensar cómo hubiera sido todo si hubiera hecho lo que de verdad me llena y no lo que nos han impuesto que tenemos que hacer. Como las modas, que cada día nos cohíben más. Todos nos avergonzamos de esas fotos del pasado en las que nos vemos haciendo el ridículo con ropa que para nada es "in", pero... paraos a pensar, si hace 2 años, quizá 3 os dicen que dentro de un tiempo ibais a remangar los vaqueros, ¿qué hubiérais pensado?
Nadie nace con el tiempo marcado, con fecha de caducidad. No sabemos dónde vamos a despertar mañana, así que seas quién seas y estés donde estés... si tienes la oportunidad de ser más feliz que ayer, hazlo.

"Lucha por tus sueños". No, si el significado de esa frase está bastante claro. Todos sabemos lo que es un sueño, es más, todos tenemos sueños, aunque no sepamos bien cuales son y a veces demos pasos en falso hacia caminos que no nos hacen del todo felices, todos nos marcamos objetivos en la vida. Es una frase de tan solo cuatro palabras, pero a la hora de llevarla a cabo, no es tan sencilla como parece y la mayoría de las veces nos damos de bruces con la realidad al intentarlo.

Hay una frase que mi madre suele decirme muy a menudo. La cual me describe, por suerte o por desgracia, bastante bien. "Lucía si no gana, empata". Me hace sentir fuerte, aunque tenga mis momentos de debilidad - que no son pocos - y a veces inclúso orgulosa de haber llegado a donde estoy por mi esfuerzo y algún que otro empujón - que muchas vecess no necesitamos, pero qué bien vienen para abrir los ojos. Qué bien sienta tras mucho caerse, conseguir cruzar la línea de meta ¿Y lo poco que cuesta esforzarte por algo que te hace feliz?

Así que, ¿por qué no empezamos hoy a querernos más y a pensarnos menos?


Thursday, November 28, 2013

Hay días...

Hay días que vendería mi alma al diablo por dejar de lado todas las preocupaciones, los miedos, los conflictos... en fin, todo aquello que me da dolor de cabeza.
No hay día que no piense lo fácil que era todo cuando era niña y lo cuesta arriba que se me hacen los días a veces... 
¡Joder! Quién no ha tenido uno de esos días en los que parece que lo único que apetece es quedarse en la cama y dormir eternamente. Venga, va, que tire la primera piedra quien no fingió estar malito para que su mamá le mimase y le dejase quedarse en casa ¿Nadie? Se veía venir...
Y no solo eso, que alguien se atreva a decir que nunca ha pensado "¡A la mierda! Me rindo", que nunca ha querido mandarlo todo a paseo. Desaparecer como los fantasmas de la tele. Puff. Y ya está. Se acabó.    Y que nadie te recuerde a ti y al mal que hiciste, que no echen de menos tu forma de oler o tus equivocaciones, tus errores... 

Es en esos días, cuando más vulnerable me siento, cuando recuerdo aquel momento. Hace ya unos cuantos años, tres... o quizás cuatro. No lo recuerdo demasiado bien, así que perdonadme si no me ciño totalmente a los hechos. 

Llegué a casa con los ojos llenos de lágrimas y un boletín en la mano "Colegio Liceo La Corolla" era el logotipo que habían impreso en él. Más abajo, a mano, ponía mi nombre y apellidos. Y dentro, estaba el motivo de mis pesadillas. Las notas.
Vale, sí, lo sé, todos tenemos miedo de ese momento en el que la profesora entrega los boletines, pero ese año no era solo miedo. Ese año sabía que no iban a ser todo lo buenas que me gustaría que hubieran sido. Y sabía que había sido por mi culpa, porque no me había centrado. 
Pero allí estaba él, con sus enormes ojos azules y su nieve en la azotea. Con su sonrisa de oreja a oreja - si, recuerdo muy bien esas sonrisas de las que era imposible no contagiarte- mirándome. Me acarició la cara y me preguntó cuál era mi tormento. 
Si soy sincera, no alcanzo a recordar totalmente nuestra conversación, pero si recuerdo lo que saqué en claro de ella... "El optimismo se ejercita. Creer que las cosas pueden ser distintas enciende un motor que las hace posible".

Hace ya muchos días de tus consejos y hoy, necesitaría aunque fuese una mirada para poder saber qué hacer.




Wednesday, October 30, 2013

Me enseñaste a dividir, que la suma de uno y uno siempre es dos si se sabe compartir

Me enseñaste que no es bueno el que te ayuda, sino el que no te molesta. Me enseñaste que abrazado a tu cintura todo parece una fiesta. Me enseñaste muchas cosas de la cama; que es mejor cuando se ama y que es también para dormir, me enseñaste entre otras cosas a vivir.

Me enseñaste que una duda puede más que una razón, pero fallaste mi gurú... se me olvidó enseñarme qué hacer si no estás tú. Me enseñaste de todo excepto olvidarte. Desde filosofía hasta como tocarte, a saber que el afrodisíaco más cumplidor no son los mariscos, sino el amor, pero no me enseñaste a olvidarte.

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte, a convertir una caricia en una obra de arte. A saber que los abogados saben pocos de amor y que el amor se cohíbe en los buscados, pero no me enseñaste a olvidarte... Pero no me enseñaste a olvidarte.

Dónde se apaga el amor que quedó, no encuentro el interruptor. Si hay que aceptar que nuestra historia voló, ¿de dónde saco el valor?


Sunday, October 27, 2013

Como tu taza de té.

Buenas tardes. ¿*Buenas*? Quizás no tanto como eso. Tardes, casi noches. Me ha dado por reflexionar, supongo que es lo que se hace un domingo cuando de buenas a primeras, te das cuenta de que no tienes nada mejor que hacer...

Muchas personas escriben sobre el paso del tiempo y la incidencia que este tiene en las personas que llegan a nuestra vida y que, por raro que parezca, casi nunca vienen para quedarse. Pero, a mi me gustaría verlo de otra forma... Me gustaría saber, por qué tendemos a pensar que "siempre" es muchísimo mejor que "para un rato"...

La mayoría de la gente pensará que es una respuesta obvia, ya que con qué fin vamos a encariñarnos de algo que sabemos que en poco o mucho tiempo, en fin, que en algún momento se esfumará de nuestras vidas y en el mejor de los casos nos dejará un hueco vacío y miles de recuerdos... 
Supongo que... esa tendencia a pensar que las cosas (bueno, generalmente las personas) que nos rodean son necesidades cuando, en realidad, las necesidades son mucho más sencillas (dormir, comer, beber...) se debe a su vez de otra necesidad. 

La necesidad de tenerlo todo bajo control. ¿Por qué? Pongámonos en el caso de que la persona que nos abandona es una pareja, un buen amigo... pensamos: para qué voy a buscar otro, si yo ya tengo uno. Queremos que nuestras relaciones sean como una vajilla, como tu taza de té, que cada vez que abras el armario esté ahí. Limpita. Esperando a que la cojas, que la uses y la devuelvas a su lugar. Hasta la próxima.


Ahora bien, puestos a elegir, ¿qué escogeríamos? ¿Un amor efímero, corto e intenso? O a caso preferimos sufrir toda una vida...